Había dicho que iba a escribir acerca del Milán…
…mmhhh.
Tenía pensado decirles como conocí el lugar, quién me llevo y a quien me presentó (para “que te olvides de esa vieja” dijo) y como fue que terminó por gustarme tanto. Pensaba platicarles alguna (o varias) anécdotas, como las ya dos veces del “¿Son novios?” (ya conocen una), o de mi (ja!) onenightstand (ja!), de las tantas y tantas peditas agradables, de las tradiciones del lugar: como el consomé de camarón, el “♪ a la camita ♪”, la campana de la basura, los billetes de juguete, que si los jueves son gays, que si los mojitos…
Mejor les dejo un mapita, caiganle, en una de esas nos encontramos y brindamos y brincamos y cantamos y bailamos y… ya verán como se divierten
=)
Ah si, no hay cover ni dress code (odio ese tipo de lugares donde si no vas de zapatos no entras), no hay banda en vivo, la música es rockcito (cadillacs, caifanes, cafe tacuba, interpol, franz ferdinand, depeche mode, u2, …inserte aquí larga lista de bandas…), hay una larga lista de chupes para elegir, por si son fresas y no le entran a la chela, o por si quieren probar algo elegante, nice y/o exótico (martinis, orgasmos, piedra, cucaracha, mannhatan, cuba), en la entrada solo les hacen una pequeña revisión, tienen que cambiar su dinero por milagros para comprar sus drinks, si no se acaban sus milagros son válidos forevah (yo he usado algunos hasta con sello del 2007!) o pueden cambiarlos antes de irse por dinero real. La propina esta incluida en los precios, por lo que no verán a nadie ponerles cara o darles mala atención cuando pidan otro (y otro y otro y otro y otro y otro y otro…) drink.
¡Salúd!


